Habiéndome excepcionalmente liberta de demandas infantiles, conyugales y laborales....despliego mis alas.
Buenas y santas. Santas y buenas. "Buenas", veremos si sean.
Habiéndome excepcionalmente liberta de demandas infantiles, conyugales y laborales....despliego mis alas; como si me hubiese asomado a una puerta mágica, en el entramado espacio-tiempo que según dicen permea la creación entera, observo cuando fue que escribí por última vez en un blogg; mi blogg. Pasaron tres años. Suena a poco, me sabe a mucho. Prefiero concentrarme en lo anterior: desplegar mis alas.
Desplegar mis alas... sin saber muy bien con qué clase de alas me encontraré. Las alas de la fantasía personal, pueden cambiar drásticamente con las circunstancias, las experiencias, el tiempo. Tomando el tubo en el que las guardé aquella vez, (un tubo similar a esos en los que se guardan planos y títulos de carreras profesionales), pongo toda mi atención y mi esperanza en lo que salga de allí. Tal vez mi fuerza y mi ilusión, ayuden. Este tipo de alas se guardan mientras no se usan, en tubos como este. Opacos; lo previenen a uno de tener una idea rápido de con qué nos vamos a encontrar. Además, uno no puede saber nunca realmente, qué pasará con esas alas allí dentro, mientras uno no las usa.
Estoy quitando la tapa del tubo, y extiendo mi mano levemente, y me detengo. ¿Y si saco un par de alas húmedas, y traslúcidas, débiles como las de una crisopa? ¿Escribiré relatos diluidos como pintados con acuarelas? ¿ y si se tornaron marrones y duras como las de una cucaracha? ¿Qué clase de cosas podré escribir con unas alas de cucaracha? Relatos esquivos, desesperados, turbios, ¿llenos de la sensación de escapar de un enemigo ojota?
¿Y si salen las de un murciélago? Al menos podría cubrir mis carencias con ellas, envuelta en esas alas nocturnas y un poco atávicas. De última escapo rápido y dejo las palabras sin terminar; como si un repentino compromiso serio me hubiera obligado a dejarlo (no como estas sandeces, diría, como para que parezca que ni me importa)...
Inspiro con profundidad, una, dos veces. Una más. Exhalo. Exhalo...sigo exhalando, pero mi mano no se mueve. Una de mis yoes sale de mi, y me otorga una especie de cachetazo en la nuca; como esos que me daba mi padre cuando insistíamos en hacernos los pavos o en molestar. "Pero DALE!" gime impaciente. "Bueno, bueno...ahí va. Tomo aire una vez más y..." no termino la frase, que otra de mis yoes, que no podía más de la ansiedad, mueve mi mano y la mete en el tubo. Siento algo cálido. Me asusto un poco. Ahí dentro hay algo que late. "Las alas laten..." me digo. "Serán alas monstruosas?..al menos están vivas." Si sacaba alas momificadas, no nos iba a quedar otra que que realizar ritual de entierro, algún texto de mis más disfrutados en el cajón...y a hilar alas nuevas. Pero claro, siempre es una ventaja contar con un par de alas con qué empezar. Se pierde menos tiempo. Hay unas bases sobre qué construir.. Las alas laten y se mueven inquietas. Se nota que el espacio les queda chico. Y su calor se transmite a todo mi ser, como si se tratara de un fluido inteligente. Mi cuerpo vibra unos instantes, y siento una energía enorme, y como ajena, llenarme e incluso excederme. Siento que goteo energía; o que la irradio. Una emoción enorme e inexplicable me invade. Mis manos vibrantes y súbitamente poderosas, toman las alas y tiran de ellas. Parecen realmente demasiado grandes para ese tubo. ¿Será que en todo este tiempo, en que creí sólo estar dedicándome a enseñanza de temas concretos y a crianza, las alas crecieron?
Debiendo realizar un tirón importante, finalmente las alas salen del cilindro y se despliegan de golpe, como esos paraguas con botón.
Y entonces, lo que veo, me deja completamente olvidada de mi misma, inmóvil, sin habla, sin pistas...sin entender muy bien lo que veo.
Y aquí tengo que hacer un comentario: uno ve el mundo, en gran parte de acuerdo a lo que ya ha visto, experimentado, conocido. Entonces cuando se encuentra con algo totalmente nuevo, en cierta manera no sabe qué ve, o si realmente está viendo eso. Es como cuando uno va al campo y el silencio es tan absoluto, que la experiencia se percibe como si los oídos no funcionaran...
Y yo estoy en esa situación. No me restriego los ojos, porque temo dejar de ver. No sea que esa cosa que llegó hasta mi tubo, ataque, muerda, vaporice... o algo así!
No pestañeo, y casi diría que no respiro, y ese par de tremendos bultos de extraños colores cambiantes, irradia calor, un calor colorido y cambiante; yo no respiro pero esas dos enormidades sí respiran, y respiran algo agitadamente, como si estuvieran adaptándose a no estar más apretujadas.
De pronto, algo de luz se filtra entre dos nubes, iluminando el pasto en derredor (ya que me había venido al jardín, porque pensaba probarme las alas inmediatamente y ver qué podía hacer con ellas). Las nubes están moviéndose rápido, y no me atrevo a mirar hacia dónde van, porque llueva o no, todavía estoy paralizada frente a lo que veo. Súbitamente, un rayo de luz enorme cae de lleno sobre mis ¿monstruosas? alas, y estas se expanden aún más si eso es posible, toman proporciones gigantescas, y desde lo alto parecen observarme sonrientes; sí, tienen boca, esas alas no son normales, deben hablar, y seguro que tienen dientes. En el sol, algo reluce, y pienso que son sus colmillos. Y yo que creía que iba a disfrutar de escribir algunos relatos; en vez de eso voy a ser devorada para siempre jamás por mi propia monstruosa fantasía...me dice una de mis yoes, entre asustada y divertida.
Un vientito sobreviene, y como si se tratara de un mecanismo que se activa, las alas se abren en toda su extensión y se alzan frente a mi, cubriéndome en sombras. Entonces, una voz tremenda, extraña, sedosa, dice: "déjame ver tu espalda...". Una de mis yoes salta como un resorte al grito de "CORREEEE"; otra me insta a tomar un palo cercano y pegar para todos lados con toda mi fuerza a lo que se me acerque; una tercera yo, me dice que le pida jugar a las escondidas y proponer que "nosotras contamos"; y por último, la única yo serena entre tanta conmoción, susurra con profundidad: "al fin...".
Sin mediar mi voluntad, mi cuerpo se alza del suelo, y gira, dándole mi espalda a aquellas enormidades, y entonces, con un fogonazo estremecedor y dulcemente doloroso, se adhieren a mi y se enraízan, enervando toda mi espalda y mi cuerpo entero, y mi alma...
Mis yoes se unifican y callan; las alas están al timón ahora. El susto cede paso a la paz, y en esa serenidad, entiendo: son magníficas.
Con esta iniciación, doy inicio a este nuevo blogg explorativo.
Aquí vamos....a volar!

Comentarios
Publicar un comentario